Esterior del Palacio de Lirio (Madrid)
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Un paseo por el Palacio de Liria (y una intrusa encantadora: Joana Vasconcelos)

Una casa noble, aún habitada, en pleno centro de Madrid. Un palacio silencioso, con jardines escondidos al lado de Plaza de España. Y dentro, una sorpresa: la artista Joana Vasconcelos ha tomado algunas de sus estancias con piezas enormes, provocadoras, brillantes. Lo que parecía una contradicción se convierte en uno de esos contrastes que hacen que todo encaje, sin saber muy bien por qué. Visitar el Palacio de Liria con la exposición Flamboyant no es solo ver arte o historia: es vivir un encuentro insólito entre dos mundos que, en teoría, no deberían tocarse.

Exposición de Joana Vasconcelos en el Palacio de Liria

El Palacio de Liria, Madrid en estado noble

Hay algo que descoloca desde el principio, uno no espera encontrar este tipo de lugar en medio de Madrid. Todo está demasiado cerca, la calle Princesa, la Gran Vía, los coches, la ciudad. Y de repente, al cruzar la verja, aparecen jardines, canto de pájaros, y una fachada que parece sacada de otro tiempo.

Pero lo que de verdad sorprende no es su arquitectura ni sus cuadros. Lo que impacta es que este palacio es una casa habitada. Los cuadros no son decorativos, los salones no están vacíos. Hay fotos familiares enmarcadas. Hay una sensación clara de que alguien ha estado ahí la noche anterior, quizá leyendo en uno de los salones o cruzando uno de esos pasillos interminables camino de su dormitorio.

Es tan bello como inusual. Me descubrí imaginando a un niño jugando al escondite por las estancias, riendo entre los tapices y escondiéndose en esquinas imposibles. ¿Cómo se vive en un lugar así? ¿Qué se siente al abrir los ojos cada mañana y ver un techo pintado al fresco?

La visita está perfectamente organizada. Los espacios están cuidados con mimo. Las lámparas brillan. Cada rincón parece tener su propio ritmo. Y en mitad de ese ritmo sosegado, aparece el sobresalto.

¿Quién vive en este palacio?

El Palacio de Liria es la residencia oficial de la Casa de Alba, una de las familias nobiliarias más importantes de Europa desde el siglo XV. Su actual propietario es Carlos Fitz-James Stuart, Duque de Alba, descendiente directo de la legendaria Cayetana de Alba. Aunque la mayor parte del edificio está abierta a visitas, una parte sigue funcionando como hogar privado. La colección de arte que alberga es extraordinaria: obras de Goya, El Greco, Murillo, Velázquez, además de documentos históricos, mobiliario original y primeras ediciones de Cervantes o Lope de Vega.


Cuando el arte contemporáneo se cuela en la historia

Joana Vasconcelos no entra en el Palacio de Liria en silencio. Entra con humor, con escándalo, con color y con volumen. La exposición Flamboyant toma varias estancias del palacio y las llena de piezas que se plantan conquistándolo todo.

Y funciona.

No porque las obras encajen con la decoración, sino precisamente porque no lo hacen. Son antagonistas. Y esa tensión es lo que hace que el recorrido tenga algo teatral, casi de puesta en escena.

Vi toda la exposición. Me divertí. Me sorprendí. Paré varias veces solo a mirar cómo convivían los zapatos gigantes con los retratos serios de aristócratas colgados en las paredes. Me encantaron los tacones: brillantes, desafiantes, enormes. Y el león o el piano de ganchillo, que parecía tan suave como provocador.

Sala de música del palacio de Liria con obra de Joana Vasconcelos

¿Quién es Joana Vasconcelos?

Nacida en París en 1971 y criada en Lisboa, Vasconcelos es una de las artistas portuguesas más relevantes a nivel internacional. Sus obras revalorizan materiales tradicionalmente femeninos como el encaje o el ganchillo, transformándolos en instalaciones monumentales llenas de ironía, color y mensaje. Ha expuesto en el Palacio de Versalles, el Guggenheim de Bilbao, la Bienal de Venecia… y ahora, en esta colaboración inédita, irrumpe en el corazón de la aristocracia madrileña con una sonrisa desafiante.

La artista busca brillar. Y el palacio, con su solemnidad intacta, la deja jugar sin perder ni un ápice de su identidad.


Contrastes que funcionan

Lo que más disfruté no fue el arte ni la historia, sino el choque. El encuentro. La fricción.

Todo está perfectamente dispuesto para que uno se emocione: los pasillos, las ventanas, las escaleras… pero es el contraste lo que lo hace especial. Joana Vasconcelos no quiere adornar el Palacio de Liria. Lo interrumpe. Lo sacude. Y, de alguna forma, lo celebra.

Salí encantada. No solo por la belleza del lugar, que es evidente, sino porque me sorprendió. Porque me hizo pensar. Porque había un equilibrio raro, una conversación entre dos estilos de vida, dos visiones del mundo, dos formas de habitar el espacio.


Para quién es esta experiencia

Esta visita no es solo para amantes del arte ni para fanáticos de la historia. Es para curiosos. Para los que creen que Madrid aún puede sorprenderlos. Para quienes disfrutan viendo cómo las cosas se mezclan sin perder su esencia.

La recomiendo sin dudarlo. No es una visita más. Es una experiencia inesperada. Y eso, en una ciudad que crees conocer, es un lujazo. Madrid, la mejor ciudad del mundo.

Contraste en el palacio de Liria y la exposición de Vasconcelos

Información práctica

📍 Ubicación

Palacio de Liria – Calle Princesa 20, Madrid

🚇 Cómo llegar

Metro: Ventura Rodríguez (L3), Plaza de España (L2, L3, L10)

Autobuses: 1, 2, 44, 74, 133, 138, C1, C2

🗓️ Fechas de la exposición

Del 14 de febrero al 31 de agosto de 2025

Horarios

Lunes: 10:00–15:00 (último acceso 13:30)

Martes a domingo: 10:00–20:00 (último acceso 18:30)

Lunes no festivos a las 10:00: entrada gratuita (reserva previa)

💶 Entradas

Entrada general: 23 €

Reducida: 18 €

Carné Joven: 19 €

Visita guiada: 38 €

Audioguía incluida en la entrada libre (llevar auriculares personales)

🌐 Web oficial y reservas

palaciodeliria.com

✉️ info@palaciodeliria.com · 📞 +34 915 908 454

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